Espíritu navideño

25/12/13

Recibir regalos para ella en esta época del año era casi tan insignificante como colocar el árbol de Navidad, poner un mantel con estampado navideño en la mesa y atiborrarse a polvorones y turrones. ¿Por qué en esta época del año en especial? ¿por qué tenía que existir un día para reunirse con la familia? Ella pensaba que todo eso era absurdo, que la familia debía de estar ahí a diario y tenerla en cuenta a diario, odiaba los villancicos y le entraba nostalgia cada vez que veía a Papá Noel y se acordaba cómo se iba a la cama la noche antes de los regalos y se hacía la dormida para pillarlo in fraganti cuando llegara. Y a quien pilló fue a su madre colocando una bicicleta enorme y rosa al lado del árbol. Desde entonces iba con su madre a las tiendas a comprar los regalos a los que luego le quitaría el papel de regalo, daría las gracias y pondría cara de ilusión frente al resto de su familia. No había nada bueno en esas fechas, nada bonito salvo las luces de los centros comerciales. Sabía que solo estaban ahí para atraer a los compradores, que era puro marketing, que estaba mal... pero le gustaban que iluminaran su calle de rojo y verde. Rojo como la sangre, verde como sus ojos.

Corrió las cortinas de su habitación esa mañana y se dejó embriagar por primera vez de lo que todos llamaban: espíritu navideño. Bajó las escaleras, se sentó a la mesa, comió y rió, abrió los regalos y dio las gracias con sonrisas sinceras. Se esforzó en prestar atención a las historias que contaba su abuelo y caminó sola esa noche por sus calles iluminadas favoritas, se sentó a contemplar la gente y se dejó enamorar de la Navidad. Por fin, después de mucho tiempo, entendió que era una época mágica, que solo ocurría una vez al año y que tenía suerte de poder disfrutar del sonido de una campana que un falso Papá Noel agitaba, el sonido de los gritos de unos niños emocionados que estrenaban juguetes nuevos y de las miradas de sus padres orgullosos, de los fuegos artificiales, de la lluvia, de la nieve, de los atracones y de los villancicos. Porque tenía suerte de disfrutar de la vida y de la maravilla que es vivir.
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¡Feliz Navidad a todos! Sed como la protagonista y disfrutad de la Navidad. Si bien es una época en la que todos extrañamos a alguien, también es una época en la que disfrutar de los que todavía quedamos.

Edith Tahis Stone