Cuando no ves a una persona

12/2/15

¿Qué es lo primero en lo que te fijas cuando no ves a una persona?

Es complicado.

Verás, hace ya un año desde que nos conocimos y aunque mi memoria sea muy buena reteniendo algunos datos, a veces se olvida de las cosas importantes como esas primeras conversaciones que tuvimos o de cómo me sentía hablando contigo, ¿estaba nerviosa? ¿estaba insegura? Ya no me acuerdo. Así que no voy a evocar el pasado para explicar lo que siento sino a recordar el presente para explicar qué te hace a ti, precisamente a ti que no he podido ni oler ni sentir, en mi persona especial. Voy a intentar descifrar porqué me enamoré de ti, el cómo ya lo conocemos.

Durante nuestras conversaciones, desde el tema más trivial al más importante, me demuestras una sensibilidad hacia los demás impropia de esta sociedad egoísta, me demuestras una nobleza pura sin corromper que no ve lo malo. Es casi una inocencia infantil. Pero también me demuestras una madurez de tus pensamientos que a veces me hace sentir minúscula a tu lado, pues no son los conocimientos adquiridos lo que hace a una persona culta sino su capacidad de reflexionar sobre ellos. Y gracias a ti he aprendido mucho. Creo que puedo decir sin exagerar que gracias a ti me he hecho mejor persona. Y me alegra que cada día me permitas enriquecerme de ti.

Ojalá eso último fuese en todos los sentidos, ya sabes. Intento no sentirme triste ni pensar que estoy sola simplemente porque no te tengo al lado. Pero como no hacerlo cuando otras personas me hablan de sus parejas, de los planes que tienen para San Valentín, cuando se besan o se toman de las manos delante de mí. Y es que te extraño. Y no sé si es un uso correcto del verbo porque para mí extrañas algo cuando lo has tenido y ahora te falta. Y físicamente hablando yo no te he "tenido", entonces ¿cómo puedo extrañarte? No lo sé, pero la sensación es muy parecida. Me siento vacía y sobre todas las cosas me siento incompleta, como si una gran pieza del puzzle faltara en mis días... y en mis noches.

Al leer esto alguien se podría imaginar que tenemos una relación dependiente. En realidad creo que al ser una pareja a distancia en nuestra definición no entra la dependencia. Bueno, en cierta medida emocionalmente sí: tienes la capacidad tan bonita de hacerme cambiar de humor rápidamente, a veces para hacerme sonreír y otras para enfurecerme, todo hay que decirlo. Pero repito que no es dependencia querer que la persona que amas conozca los lugares por los que pasas a diario y experimente las mismas cosas que tú. Cosas tan sencillas como ir al cine juntos, dar un paseo en coche o ir a pasear por la montaña o la playa.

¿Y sabes por qué me haría ilusión? Porque sé que eres la persona adecuada. Hemos pasado tantas horas hablando, aunque menos de las que me gustaría, que sé, sin necesidad de haberte conocido en persona, que eres el indicado. El indicado para pasar una vida a tu lado. Y por eso estoy enamorada. Y por eso me permito el lujo de contar que estoy enamorada de una persona que vive a kilómetros de distancia sin miedo al qué dirán, porque puede que tardes en venir y puede que nuestra vida juntos tenga que esperar, pero ocurrirá, entonces ¿qué más da contarlo ya?

Además, luego me pasaste una foto, de las primeras fotos, sonriendo con tu dentadura perfecta y tus labios gruesos, tus rizos y tus ojitos negros y ya no te puedo sacar de mi cabeza. 

Te amo.