Tips para escritores #4 - Novelas de misterio

2/6/15

¡Holaaa! Aquí estoy de nuevo, por cuarto mes consecutivo, trayendo unos tips para escritores. Esta vez vamos a hablar sobre las novelas de misterio o policíacas que muchas veces nos meten en líos. Yo no soy una experta en el género, pero me gusta mucho y he sacado algunas ideas que os pueden servir. ¿Preparados?

Paso 1. ¿Qué vamos a escribir?

Debes tener claro el tema sobre el que desarrollarás la novela. En este "tutorial" hablamos de novelas policíacas o de misterio y eso puede incluir algo de fantasía (fantasmas, vampiros,...) o puede ser más realista. Pero si queremos una novela al estilo Sherlock Holmes yo no te recomendaría meter la fantasía, siempre puedes crear otra novela en la que meter a tus personajes y mundos irreales.

No importa si luego metemos romance, por supuesto, pero el género principal debe ser el policíaco por tanto, la resolución del misterio debe ser el objetivo principal y los romances entiéndelos como subtramas cuyo desarrollo puede ser importante pero no primordial.

Paso 2. ¿Quiénes seremos?

Debes tener claro quién será la víctima o las víctimas, el asesino o los asesinos, el móvil del asesinato, las coartadas de los sospechosos y la relación que une a los personajes. Si hay varias víctimas, estaría bien si nos centráramos en una como protagonista. También hay que tener en cuenta qué papel tendremos nosotros como narradores, ¿seremos la policía que intenta resolver el caso?, ¿seremos el o los asesinos?, ¿seremos un familiar de la víctima escogida como protagonista?

Un narrador muy frecuente suele ser una víctima que ha logrado sobrevivir. Si escogemos este personaje, tenemos que tener en cuenta los traumas que haya podido sufrir, ¿estuvo secuestrada un tiempo antes de que lograra escapar? ¿fue torturada? o ¿sufrió abusos sexuales? Todo eso podría ser un cóctel de emociones muy interesantes que, bien explicadas, podrían darnos un personaje real con el que los lectores se puedan sentir identificados.

Paso 3. Nos informamos primero

Si escogemos el papel de policías, que también es el más usual en novelas de este tipo, tendremos que informarnos sobre los procedimientos de investigación, la cadena de mandos, el tipo de vocabulario que le pondremos a los personajes dependiendo de si es el médico forense, el policía, el comisario o el tipo que saca fotos a la escena del crimen.

Cada uno tendrá un registro, una jerga que le identificará y nosotros deberíamos de informarnos sobre cada profesión, al menos un poco. No recomiendo escoger el papel de detective de homicidios si no tenemos ni idea.

Paso 4. Crearemos sorpresa

Una vez que tengamos a nuestra víctima, nuestro asesino, nuestro móvil y en definitiva todo el paso 2, comenzaremos a incluir a otros sospechosos hasta llegar al asesino. De hecho, quedaría bien si investigamos en un primer lugar al asesino y lo descartamos. Así, después de haber investigado a otros cincuenta sospechosos, nadie se esperaría que el asesino fuese uno de los ya descartados que ha estado ahí presente desde el principio.

Otra sorpresa podría ser que el asesino o cómplice sea un familiar de la víctima, eso siempre es inesperado.

Paso 5. No hay dos iguales

No podemos olvidar que cada personaje ha de tener su propia identidad y personalidad, debemos ser conscientes de ello y de que las acciones de los protagonistas siempre se correspondan a su forma de ser. Esto es algo que se puede aplicar a cualquier novela, incluso a cualquier relato corto. Es un paso básico, pero difícil, porque si definimos a los personajes desde el minuto cero, sus acciones se harán predecibles. Así que hay que ser sutiles cuando definamos el carácter de un personaje y nunca habrá que definirlo con palabras sino con hechos. Me explico: el comisario no es bueno, generoso y simpático, lo que tenemos que hacer es crear una situación donde la generosidad, la bondad y simpatía del comisario queden patente. 

Aquí también tendremos en cuenta lo dicho en el paso 3: cada personaje tendrá su forma de hablar propia, con expresiones o comentarios graciosos o fuera de lugar; vocabulario culto o vocabulario corriente; etc.

Paso 6. Los finales siempre son complicados

Una vez descubierto quién es el asesino y cuál fue su móvil, el caso estará cerrado. Puedes acabar el libro ahí con un bonito final hablando sobre el trabajo de los policías o con una bonita reflexión sobre la vida y la muerte o puedes continuar hasta el momento del juicio. Entonces es más complicado y si no tienes ni idea de cómo funciona un juicio, la diferencia entre abogado y fiscal, el papel del jurado, etc., mejor no te metas en ese berenjenal. Otra opción para acabar el libro sin juicios es matando al asesino, eso también es inesperado.

Paso 7. Tu investigación marcará la calidad de la obra

Corrige la obra desde el principio hasta el final. No hablo sólo de la ortografía, hablo de fallos de coherencia, esos son los que marcan la calidad de tu obra.

Y por último, recuerda lo de no meterte en berenjenales. Es mejor que investigues sobre la labor de los policías al resolver un caso (ya sea por Internet, basándote en películas, hablando con inspectores de policía que conozcas, etc.) a que cometas un error y estropees toda la obra. 

Otra cosa importante es que no todos los países tienen leyes y procedimientos iguales. De hecho, en un mismo país hay leyes que cambian, tenemos el ejemplo de Estados Unidos, donde, dependiendo de en que estado estés, tu condena será mayor o menor, incluso podrías ser condenado a cadena perpetua o a la muerte. Mira la siguiente imagen tomada de Internet:

El color rojo es donde sí se aplica la pena de muerte y el color azul donde no. El verde lima es donde no está suprimida pero no se aplica y el naranja es donde está declarada inconstitucional.


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Y eso es todo, esta entrada es reciclada de mi blog personal que ahora mismo está en reformas. Se me ocurrieron estas ideas después de ver una serie y las publiqué en el blog en julio del 2013 y a mucha gente les gustó, así que os lo he traído a vosotros que a lo mejor no me conocíais en aquella época.

Hasta la próxima entrada,
Edith T. Stone