Tips para escritores #5 - Errores comunes al crear un personaje

12/3/16

¡Hola hola! Tenía esta entrada preparada desde hacía tiempo y no veía el momento de acabarla para traérosla. Ya sabéis que los Tips para escritores me encantan y que vosotros también podéis colaborar para traer una entrada con consejos a mi blog. 




1. Idealizar al personaje: 

Nadie es perfecto, ni siquiera nuestro/a protagonista. Tampoco intentes llenarlos de defectos desde un principio, porque conseguiremos que el lector no consiga enamorarse del personaje. Pero todos metemos la pata alguna vez, hacemos algún comentario que para nosotros es inofensivo pero hace daño a alguien, todos hemos tenido que pedir perdón, etc. Ese tipo de cosas humanizan al personaje y lo hacen más real.

2. Descripciones detalladas: 

Cuando leemos sobre un personaje nos gusta imaginárnoslo, y cuando un escritor nos sobrecarga con muchos datos físicos sobre el personaje, nuestra mente se olvida de todos ellos (el propio autor podría olvidarse también y dar lugar a confusiones cambiándole de pronto la estatura o el color de los ojos), lo ideal sería dar pocos datos, los necesarios, y dejar que la imaginación de nuestros lectores haga el resto. Además nos evitaremos esas posibles futuras incoherencias.

3. Personalidad poco desarrollada: 

Otro de los problemas que tenemos al escribir es que sentimos que el lector puede que no llegue a conectar con nuestro/a protagonista, y en realidad es el personaje más importante, en el que se centra la historia, por lo que debería de conseguir crear simpatía en nuestros lectores. Un truco sería hacer una lista detallada con todos los adjetivos que definan la personalidad de nuestro personaje (ej: amable, divertido, leal, etc.), una vez hecho esto, crearemos otra lista contigua donde inventar escenas donde la amabilidad del personaje quede patente, al igual que el resto de sus cualidades y... ¡Ojo! Sus defectos también, porque recordemos que nadie es perfecto. Tan solo intenta que los defectos no sean mayores que sus virtudes o corremos el riesgo de que el personaje, por querer hacerlo parecer real, llegue a caer mal a los lectores.

Cuando hayáis terminado la lista, esto os habrá servido para conocer mejor a vuestra propia creación y además, las escenas que hemos tenido que inventarnos nos pueden servir de inspiración como parte de la trama o subtrama.

4. Personaje aburrido: 

Oups, suele pasar que muchas veces queremos profundizar tanto en el personaje que nos olvidamos de que también tiene que hacer cosas: trabajar, estudiar, alimentarse, etc. Pero detallarlas tampoco es bueno, porque son cosas que todos hacemos y que no tienen ningún misterio. Crear una escena divertida o con acción donde el personaje pueda cobrar vida, es difícil, pero no imposible. Trata de pensar en cosas que puedan ocurrirle a tu protagonista y que continúen la trama principal del libro, o si no, caerás en el error de que resulte inverosímil o en el de crear una subtrama complicada que apague la trama inicial. Cosas como: reencontrarse con alguien que hacía mucho tiempo que no veía (en esa escena podríamos hablar del pasado de nuestro personaje e indagar en él para darle más sentido a lo que narramos en el presente), decidirse a dar un cambio importante en su vida como volver a estudiar o estudiar otra cosa y romper con su rutina. No sé, pensad.

5. Cuida los diálogos: 

Ya hemos hablado de que es importante no detallar demasiado el físico de nuestro personaje, primero porque aburriremos y la imaginación de nuestros lectores se apagará, y segundo porque nosotros mismos nos podremos hacer un lío. Y también hablamos de la personalidad, que es importante que tenga algunos defectos, incluso que narremos el conflicto interior de nuestro personaje por intentar ser mejor persona o cambiar lo que no le gusta de sí mismo. 

Pero... ¿qué pasa con los diálogos? Es la parte donde podemos mostrar cómo es él o ella con las demás personas, su forma de interaccionar con los demás nos dará muchas más pistas sobre su forma de ser que si simplemente lo narramos. Y también es muy, pero que muy importante, cuidar su lenguaje. No es lo mismo que si nuestro protagonista habla con muletillas y muchos “ehm...” que si habla con un nivel de profesor de universidad súper repelente. Tenemos que encontrar el equilibrio que corresponda a nuestro personaje, según su nivel de educación y clase social, hablará de una manera u otra. Y esto es algo a tener en cuenta en todos los personajes, incluso los secundarios.


¿Y ustedes qué piensan? ¿qué otro consejo darían? ¿cómo sería vuestro personaje favorito?