Cómo decirle a tu amiga que se ha convertido en una casa de alquiler

19/3/17

¡Hola hola! Este es un relato inspirado en alguien real o no, nunca lo sabremos. El caso es que esta metáfora llegó a mí hace solo unos minutos y tuve que plasmarla antes de que se me olvidara. Es triste que exista gente así, que haya personas que son casas de alquiler vagando por el mundo. Aprendamos a valorarnos más y darnos a valorar ante los demás. 


CÓMO DECIRLE A TU AMIGA QUE SE HA CONVERTIDO EN UNA CASA DE ALQUILER:

—¿Pero ella y el novio no se habían separado?

—Mira, yo ya no sé. Ya no pregunto porque siempre cambia la historia según le convenga. Unos días ese cretino es un completo encanto que la cuida y la mima y ella no puede estar más feliz, ¡cómo pudo dudar de que la amaba! Y al otro día es un caprichoso y un egoísta que solo busca su felicidad y que seguro la engaña. Así que no lo sé ni me importa.

—Es extraño. No creo que él sea una mala persona, creo que, simplemente, no la quiere y no sabe cómo decírselo porque es más fácil fingir y seguir juntos, ¿sabes? Es más fácil hacer eso que cambiar por completo tu vida: cambiarte de casa, separar tus cosas de las de ella, volver del trabajo y estar solo, tener que comprarte otro coche porque el que tienen es de ella… No sé, creo que se acomodaron a la rutina y les resulta más cómodo.

—Tiene sentido visto así. Yo también creo algo parecido. Creo que él no la ama y que la ve como a una casa de alquiler.

—Jajajajaja, ¡pero mujer! ¿Qué dices? ¿Una casa de alquiler?

—No te rías, que va en serio. Las dos tenemos casas propias, ¿no? Bueno, son del banco, pero hemos dado el paso a comprar una casa e hipotecarnos, ¿verdad?

—Sí, sí.

—Pues eso es precisamente lo que le hace falta a él: comprometerse. Ambas, antes de comprar una casa, nos fuimos de casa de nuestros padres a un pisito de alquiler, ¿verdad?

—Sí, claro. Me hacía falta dinero y solo tenía lo justo para pagar el alquiler.

—Exacto. Era algo temporal, que sabías que dejarías en cuanto encontraras algo mejor. Pero de momento te servía porque no querías volver con tus padres, disfrutabas de tu independencia a pesar de los inconvenientes como: un casero malhumorado, humedades, colchones y sillones que chirriaban, cortinas descoloridas y el gotelé. No nos olvidemos nunca del gotelé.

—Ya veo por donde vas, entonces, para él su relación es como una casa de alquiler porque es temporal, está a la espera de algo mejor y puede que si no lo encuentra, se quede para siempre con ella y se consuman el uno al uno, amargados por la vida que tienen en común.

—Exacto. Algo así. Tenemos que decírselo, que abra los ojos, que vea que no es una relación sana porque en una relación sana no hay necesidad de preguntar: “¿estáis juntos?” Y, mucho menos, quedarse dudando de la respuesta. Tiene que ver que así no va a ningún lado y que está desperdiciando sus mejores años de vida.

—Sí, decírmelo a mí es fácil. Vamos a su casa con humedades, colchones y sillones que chirrían, cortinas descoloridas y gotelé y se lo decimos. Nos sacará a patadas. La gente que se queda ahí en medio, estancada, tarda en reaccionar. No nos va a querer oír, su verdad es su verdad y nosotras no la conocemos.

—¡Pero se está mintiendo a sí misma!

—¡¡¡Pero es que quiere mentirse a sí misma!!!

—¿Entonces qué hacemos?

—No lo sé. Sinceramente, no lo sé.


No pretendía crear una moraleja cuando escribí la historia, pero sí se puede sacar una y es que, como dije antes, debemos amarnos a nosotros mismos primeros. No seamos casas de alquiler. Y si no encontramos a alguien con quien "hipotecarnos", recordad que con nosotros mismos basta. ¡Es suficiente! Se puede ser feliz y estar soltero. 

Llenando la estantería

18/3/17


¡Hola! El día 15 de este mes volvía a casa más temprano de lo habitual, a las 18:30, así que la pequeña tienda de la Estación de Guaguas (autobuses, sí), seguía abierta. Entré por curiosidad porque siempre que pasaba ya estaba cerrada y siempre veía libros conocidos en su estantería. Caminé directamente a la sección de libros, pues las revistas no me interesaban y el resto era comida "basura": golosinas, chocolatinas... 

Otro factor fundamental es el dinero, pues nunca llevo casi nada encima y ese día llevaba un billete de 50€ tan hermoso y dorado... Y me dije por qué no, vamos a comprar algún libro. Normalmente en librerías suelen estar entre los 15 y 20 euros cada libro. Pero en esta tienda abundan más los libros de bolsillo, esos que cuestan entre 5 y 10 euros cada uno. Mucho más económico, así que cogí en mis manos los primeros que me llamaron la atención, sin darle la vuelta para ver la etiqueta, con la seguridad de que tenía el dinero suficiente. 

El primero que me llamó la atención por su portada amarilla y por su título fue: Gente tóxica. Qué descubrimiento. Ya lo reseñaré que estoy en proceso todavía.

Después no me acuerdo quién cayó primero si Isabel Allende o Danielle Steel. Creo que Isabel. El caso es que no me importó mucho la historia que estaba cogiendo en mis manos, solo los nombres de las autoras. Sabía que siendo de ellas era una compra segura. Además no sabéis el tiempo que llevaba con ganas de leer algo de Steel. Desde 2011 creo, cuando en mi blog Las Oscuras Golondrinas de Bécquer compartí una de sus citas: "Una mala crítica es como preparar un pastel con los mejores ingredientes y ver que alguien se sienta encima".

Y, por último, cogí un libro de Anna Gavalda. En esta ocasión, movida también por el nombre de la autora. Ya que yo estudié Francés y en clase de Traducción tuvimos que traducir una vez un texto de la autora al español. Era un párrafo tan espantoso que le cogí manía a la autora porque "no escribía bien". La verdad no sé si solo fue en esa novela o en ese fragmento o solo fue mi percepción en aquel momento debido bien a mi poca capacidad de comprensión lectora, que lo dudo pero todo puede ser, o a mi poco conocimiento de la lengua francesa, que es más probable. El caso es que no era la única, hasta el profesor criticó su escritura y eso ayudó a que se forjara esa idea en mi cabeza de: Anna Gavalda = horror de libro.

Pero no sé, a su vez, me gustó ver un libro de una autora francesa en esa estantería, autora que, además, había trabajado. Así que quise darle una oportunidad y criticar con fundamento. Y el libro "La amaba" tiene una portada bonita y su sinopsis me llamó la atención.

Así que por 32€ me llevé 4 libros maravillosos. En la próxima entrada hablaré de "La amaba", ya que lo empecé esta tarde y lo acabo de terminar. 189 páginas en una tarde... Comprobarán si al final tenía razón odiándola o no. ¿Cuáles son sus apuestas? XD

¡Hasta la próxima!

No se lo digas a nadie - Capítulo IV [final]

5/3/17


Presente. Febrero 2017:

—¿Jura solemnemente decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
—Sí, lo juro.

Hace 7 meses. Julio del 2017:

No se lo digas a nadie - Capítulo III

Presente. Febrero 2017:

—Se condena al acusado a veinte años de cárcel.

Hace 8 meses. Junio del 2016:

No se lo digas a nadie - Capítulo II

4/3/17



Presente. Febrero 2017:

—¿Cómo se declara el acusado?

—Culpable.

Hace 9 meses. Mayo del 2016:

No se lo digas a nadie - Capítulo I

3/3/17


Presente. Febrero 2017

—Tienes que parar esto.

—Sabes que no puedo. Si cuento la verdad ahora, volverán a abrir el caso y tu vida estará en peligro. Tenemos que seguir con el plan.

—Pero… Lo hice yo. Yo le maté. Yo debería de estar aquí y no tú.

—¡Calla, te pueden oír! Tú tienes una vida por delante, una carrera y un talento innato. Úsalo. Haz que todo esto valga la pena….