SLIDER

Clichés

12/4/14


- Es algo entre ella y yo -dijo mirando fijamente a la persona que había interrumpido nuestra conversación para preguntar de qué hablábamos.

Su forma brusca y seca, algo borde y su mirada de "no te metas donde no te llaman" me heló la piel. No me heló la piel porque me hubiera sentido amenazada, me heló la piel porque entendí porqué lo había hecho, entendí porqué había reaccionado de esa manera. Lo había hecho porque, a pesar de que nuestra conversación no versaba sobre nada íntimo, para nosotras aquello sí lo era, era algo nuestro, una especie de juego entre una pareja. Salvo que nosotras no éramos una pareja, apenas nos conocíamos desde hacía unas semanas y apenas habíamos intercambiado algunas palabras, al principio más por cortesía que por verdadero interés, pero con el tiempo fue diferente. Yo le gustaba y ella, estaba claro, me gustaba. Así al verla ahí, tan altanera y preocupada de que un tercero invadiera nuestro espacio, nuestra intimidad, nuestra complicidad; defendiendo lo que le importaba hasta el punto de encenderse de furia, me causaba un tremendo sentimiento de amor que pocas veces, o más bien nunca, había sentido.

No os confundáis, yo he sentido amor muchas veces, pero admitámoslo, todos hemos tenido, tenemos o tendremos lo que se llama "el amor verdadero". Ese amor que te hace sentir vivo de nuevo, querer correr por una playa desierta con la luz del atardecer en tu cara o hasta saltar en paracaídas de un avión, ninguna adrenalina es comparada a la de ese amor, cuando esa persona te mira. Pero no una mirada cualquiera, una mirada de "sé que me deseas, y yo a ti también". Esa mirada es la que mata, porque en realidad te para el corazón por un milisegundo y estás muerto. 

Pues ese es el amor que siento por ella, no es el primer amor, ese que todos dicen "no olvidarás" y en realidad, no sé en vuestro caso, pero mi primer amor lo tengo que tener en algún cajón de mi memoria cerrado con candado. O en una cuenta en un banco de Suiza, ahí últimamente se guardan muchas cosas, puede estar ahí. El caso es que existen muchos tipos de amor y éste varía no solo en tipos sino en personas y luego en culturas, sexos y edades. No es lo mismo el amor de tus veinte que al amor de tus cincuenta. Sin duda no es lo mismo en un país más liberal que en otro más "conservador" por usar una palabra que no ofenda a nadie. Aunque siempre hay gente que se ofende por todo, qué le vamos a hacer. Pues volviendo a ella, a mi hermosa veinteañera de pelo castaño claro y ojos miel, a ella la quiero en una forma tan extraña que no sabría describirlo, aún. Lo que sí sé es que ella ha calado hondo, me ha dejado huella y no creo que salga de ahí, de mis pensamientos, en mucho tiempo. Aunque ella se marche, aunque me marche yo, ella seguirá ahí porque yo la quiero tanto que quiero que siga ahí. Se lo merece. Y se merece mi sonrisa cada vez que la recuerdo.

Y ahora hemos vuelto a hablar, el tercero en discordia se ha ido tan asustado que ha cerrado la puerta con llave. Obviamente esto no es literal, no hay ninguna puerta cerca de nosotras, pero quiero decir que no nos molestará más. Pero ahora, a diferencia de antes, me habla más bajo, casi en susurros y me mira directamente a los ojos cuando lo hace. El corazón se me acelera, no quiero que me bese. Suena raro, pero estropearía el momento, quiero alargarlo más, quiero seguir con la charla, con el tonteo, con las indirectas y con las miradas que esconden pensamientos de lo más libidinosos y a la vez hermosos. El beso lo estropearía todo porque después del beso nunca hay marcha atrás, siempre hay "tenemos que hablar de lo que pasó" y entraríamos en una discusión, obviamente no como se entiende últimamente discusión, me refiero solo a un intercambio de opiniones sobre a dónde debe dirigirse nuestra relación, una especie de debate. Pero no me gusta usar esa palabra porque me recuerda a los programas "rosa" donde debaten sobre la vida de los demás y parecen cabras balando. Así que el beso lo estropearía todo porque yo no quiero pasar por esas discusiones, tener una relación amorosa con ella, osea, de pareja, sería increíble y a la vez dañina. Ella no es una chica cualquiera de mi ciudad, vive fuera y solo estará aquí por unos meses y no quiero, me niego, a pensar en ella y en mí viviendo separadas hablando por teléfono diciéndonos lo mucho que nos echamos de menos y nos queremos. Eso sí que mata. Y tampoco quiero que quede en una simple aventurilla de verano (en realidad es invierno, pero las aventuras siempre se relacionan con el verano) así que no me siento preparada para tener esa conversación y giro disimuladamente la cara, mirando el papel que sujeto entre mis manos.

Es una traducción bastante mediocre que hice la noche anterior mientras, cómo no, pensaba en ella y oía música. Y estaba tan interesada en corregir mis fallos como en caminar descalza por las brasas de una hoguera. No porque no quisiera aprender, sino porque tampoco era el momento de ponernos intelectuales, era un momento de esos que otros (celosos y envidiosos) llamarían "empalagosos" o "cursis" y los más homófobos directamente de "asqueroso", como si las lenguas entendieran de condiciones sexuales para ser más o menos asquerosas, un beso es un beso sea entre las personas que sea. Y nosotras finalmente nos besamos cuando aparté la mirada de mis papeles y volví a fijarla en ella, apenas sin tiempo para reaccionar. Me besó tiernamente en la comisura de los labios y no se apartó, esperando mi respuesta que tardó en llegar. Todavía tenía miedo "del después", pero "el presente" pudo más y me lancé a la piscina. 

Labios de fresa, sabor de amor, pulpa de la fruta de la pasión, es el sabor tu amor... Parecerá cutre (lo es) tanto como muchas otras cosas en mi vida, pero esa era la canción que resonaba en mi cabeza mientras la besaba y su lengua, fría y con un toque precisamente a maracuyá allanaba la mía sin orden de registro. ¿Veis? Esa es otra referencia a lo cutre que os decía que soy, no puedo evitarlo, mis comparaciones suenan más graciosas en mi cabeza, pero la de la canción en cierto modo era cierta: su sabor a la fruta de la pasión a causa de un batido que nos acabábamos de tomar en una cafetería veinte minutos antes (yo lo pedí de mango) y su pintalabios rojo eran exactamente lo que cantaba Danza Invisible allá en el 88 cuando yo aún no había nacido.

Y como me temía, al separarme de ella su mirada había cambiado, no sabía distinguir qué sentimiento expresaba ahora. Yo esperaba ver un brillo de amor y alegría, pero vi tristeza, angustia. Y durante los diez o quizás más segundos que duró aquella mirada, volvió a helarme la sangre. Y esta vez sí que era algo malo. Pero como quien finge que no te ve por la calle porque no le apetece parar a saludarte o finge un malestar para no acudir a una cita, ella fingió que se acababa de acordar de algo importante y que tenía que irse, solo porque no le apetecía tener esa conversación conmigo, ya sabéis la conversación. 

Un amor de libro

13/3/14


¡Hola!
Hace unos meses envíe este relato a otra bloggera para participar en una Antología, la verdad es que se me había olvidado y hoy mirando entre los documentos de mi pc lo he visto y he dicho ¡a compartirlo! Hace mucho que no venía con un relato y encima este es viejillo, pero espero que os guste y ponerme las pilas para venir con cosas nuevas.


Si tienes algún problema para visualizar el relato pincha [aquí]

¡Hasta pronto!
Edith T. Stone
Espíritu navideño

Espíritu navideño

25/12/13

Recibir regalos para ella en esta época del año era casi tan insignificante como colocar el árbol de Navidad, poner un mantel con estampado navideño en la mesa y atiborrarse a polvorones y turrones. ¿Por qué en esta época del año en especial? ¿por qué tenía que existir un día para reunirse con la familia? Ella pensaba que todo eso era absurdo, que la familia debía de estar ahí a diario y tenerla en cuenta a diario, odiaba los villancicos y le entraba nostalgia cada vez que veía a Papá Noel y se acordaba cómo se iba a la cama la noche antes de los regalos y se hacía la dormida para pillarlo in fraganti cuando llegara. Y a quien pilló fue a su madre colocando una bicicleta enorme y rosa al lado del árbol. Desde entonces iba con su madre a las tiendas a comprar los regalos a los que luego le quitaría el papel de regalo, daría las gracias y pondría cara de ilusión frente al resto de su familia. No había nada bueno en esas fechas, nada bonito salvo las luces de los centros comerciales. Sabía que solo estaban ahí para atraer a los compradores, que era puro marketing, que estaba mal... pero le gustaban que iluminaran su calle de rojo y verde. Rojo como la sangre, verde como sus ojos.

Corrió las cortinas de su habitación esa mañana y se dejó embriagar por primera vez de lo que todos llamaban: espíritu navideño. Bajó las escaleras, se sentó a la mesa, comió y rió, abrió los regalos y dio las gracias con sonrisas sinceras. Se esforzó en prestar atención a las historias que contaba su abuelo y caminó sola esa noche por sus calles iluminadas favoritas, se sentó a contemplar la gente y se dejó enamorar de la Navidad. Por fin, después de mucho tiempo, entendió que era una época mágica, que solo ocurría una vez al año y que tenía suerte de poder disfrutar del sonido de una campana que un falso Papá Noel agitaba, el sonido de los gritos de unos niños emocionados que estrenaban juguetes nuevos y de las miradas de sus padres orgullosos, de los fuegos artificiales, de la lluvia, de la nieve, de los atracones y de los villancicos. Porque tenía suerte de disfrutar de la vida y de la maravilla que es vivir.
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¡Feliz Navidad a todos! Sed como la protagonista y disfrutad de la Navidad. Si bien es una época en la que todos extrañamos a alguien, también es una época en la que disfrutar de los que todavía quedamos.

Edith Tahis Stone

La escritora

La escritora

25/11/13


«No es verdad», se decía. La ciudad era infinitamente más bella de noche que de día, en invierno que en verano, sola que acompañada. Pasear bajo las farolas, cruzar los pasos de peatones entre ruidos de motores, miradas de conductores y risas de un grupo de chicos que comen castañas asadas en un banco. Eso era vida para ella. Se había criado en lugar como ese y había sido arrebatada de él para ir a vivir al campo, en silencio, solo el ruido del viento azotando las ramas de los pinos la acompañaba, era un lugar horrible para una chica con tanta imaginación que necesitaba rodearse de gente. Se alimentaba de esa energía y recargaba las pilas como los lagartos tomando el sol. Una vez que había absorbido todo lo que podía, volvía a casa y lo escribía. Expresaba su felicidad con palabras que llenaban hojas y hojas que nunca imprimía. Nunca imprimió.

Su habitación estaba en un edificio lo suficientemente alto como para asomarse por la ventana y ser capaz de seguir con su escritura si le faltaba un poco de inspiración. Era abrir la ventana, respirar el aire frío, sentir el olor a tierra mojada que dejaba la lluvia y escuchar esas voces lejanas y alegres, y volver a su escritorio a terminar un capítulo, a veces dos en una misma noche. Dormía hasta bien entrada la mañana porque no le gustaba madrugar, ¿a quién le gusta? pero aparte de eso, a ella no le gustaba el día, no le gustaba el sol, no le gustaba el bochorno en su cuerpo que producía el calor porque eso no la dejaba concentrarse, no la dejaba ser creativa y solo podía pensar en llegar a algún lugar con sombra y aire acondicionado.

Así fue como conoció una noche, en una calle muy transitada de la ciudad, al que sería su musa y su inspiración. El amor de su vida, no importaba qué época del año fuera, cuánto calor o frío hiciera o si estaban en el campo o en la ciudad... tal vez en la playa, no era importante. Sus ojos azules le proporcionaban el frío que necesitaba para escribir y a la vez, sus brazos calientes la rodeaban por la cintura devolviéndola a la realidad para hacerle el amor quién sabe dónde y cuántas veces antes de caer rendidos sobre la alfombra. Los meses pasaron, también los años y ella no publicó nunca nada de lo que escribió. Todo se lo guardó para ella y todo lo conservó en un ordenador que un día su amor decidió abrir.

Y lo que encontró le hizo sentir celoso, le hizo sentir terriblemente celoso porque en cada palabra, en cada frase, en cada párrafo se notaba el amor que había, se notaba el tiempo, el cariño y el esfuerzo que ella le dedicaba y que nunca le había dedicado a él. Y es que ella siempre amó más la escritura de lo que jamás pudo llegar a amar a su musa, y eso le costó volver a la soledad y volver a necesitar recargar sus pilas bajo farolas de luz amarilla y volvió a necesitar los tés calientes que tomaba mientras miraba por la ventana, observaba y escribía. Robando historias a desconocidos, escribiendo y enamorándose de sus propias palabras y por primera vez, sintiéndose sola.

Canela - Epílogo

27/9/13


¡El final ha llegado! Después de 3 partes de esta historia, me ha dado muchísima pena despedirme de ella. En serio, echaré de menos escribir sobre Tyler. Espero que el final que le he dado sea de vuestro agrado, me gustaría que me dejaseis vuestra opinión en los comentarios. Os dejo los enlaces de las otras partes por si no habéis seguido la historia desde el principio:


Wattpad: http://www.wattpad.com/story/37083128-canela

Os dejo mis frases favoritas de todos los capítulos de Canela y el epílogo :)

Intenté recordar su cara, pero su imagen se había distorsionado con el tiempo. Me levanté y busqué entre mis cajones una fotografía, encontré una de tan solo unas semanas antes de irme, antes de saber que tendría que marchar y que nuestra relación acabaría.

El corazón me golpeó con dureza el pecho, me senté a los pies de la cama observando su cara, la apreté contra el pecho y me tiré hacia atrás para gatear por la cama hasta llegar a la almohada y aferrarme a ella como un niño pequeño que tiene pesadillas.

—Tío Tyler, ¿en la guerra mataste a muchos soldados?
—¡Nick! —Jo le corrigió, pero a mí no me importó contestar.
—Sí, a muchos. Yo mismo estuve a punto de morir cuando nos atacaron en nuestro propio campamento a las afueras de Bagdad.
—¿Nos echaste de menos?
—Todos los días.

Algo la atormentaba y oí que me pedía perdón, entonces la separé de mí y la miré a los ojos.

—No tienes nada que sentir, Val. Nada.
—Yo... yo he soñado tanto con volver a verte, pero siempre pensé que sería un sueño, que jamás volverías a buscarme.

La mujer de mi vida había encontrado a otro hombre mejor, había formado una familia y había conseguido el trabajo de su sueño. Y yo no podía odiarla por eso.

Unos cuatro minutos más tarde estábamos bajándonos de la montaña rusa y caminando como patos. Me agarré a la barandilla de la escalera y la sujeté por la cintura para no caernos, Debbie sonrió y me dijo que había visto a su amiga, nos despedimos y se fue hacia ella. Yo me quedé mirándola, era tierna y bella. Muy bella.

La besé tiernamente en la frente y la abracé durante un buen rato, quería que ese beso y ese abrazo fueran especiales y así poder recordarlos cuando estuviera a kilómetros de ella.

Era cierto, había funcionado. Era como una espina gigante clavada en el pecho que siempre que respiraba me dolía y ahora esa espina había desaparecido. Las lágrimas se la habían llevado y me sentía realmente aliviado. Era un nuevo hombre, un nuevo Tyler, y tan solo con unas horas que había pasado sobre esa acera, ya me sentía feliz.

¡Gracias a todos los que habéis seguido la historia desde el principio! 
¡Mil gracias más a todos los que han comentado en cada capítulo!
Un beso de canela ;)

Canela - III parte

12/8/13


¡Hola! Hoy os traigo la 3ª parte de Canela, una historia muy bonita con un final que os sorprenderá, pero no os preocupéis, habrá epílogo. Esta entrada es programada porque yo ahora mismo estoy en Mallorca, podéis seguir al corriente de mi viaje por Twitter.

¡Un besote! Espero que estéis muy bien.

Canela - II parte

16/7/13


Sé que no os va a gustar esta segunda parte, sé que es diferente y que os va a sorprender. Pero espero que la tercera parte os atrape y os "reenamore" de Tyler y la historia. Creo que después de esa tercera parte no haré ninguna más, puede que una cuarta en forma de epílogo, pero no lo tengo claro. Comentad qué tal os ha parecido y gracias por leerme.

Paraíso Imposible por Yahira

15/7/13


¡Hola! Hace unos meses propuse hacer un e-book de varias autoras, mucha gente se animó pero nunca me envió el relato y otros tantos me dijeron que por problemas personales o académicos, no podían. Todos menos Yahira, que me mandó un relato muy bonito y que contiene muchos valores que todos nosotros deberíamos tener en cuenta.

Os lo copio para que lo leáis. Comentad si os ha gustado o no. Aviso de que un poco largo, pero estoy segura que os gustará.

PARAÍSO IMPOSIBLE
Yahira Potter de An Imperfect World

Miraba a un horizonte que seguía más allá de dónde la vista alcanzaba, se encontraba en un bosque bastante frondoso, apenas se podía ver más allá de dos metros pero ella, allí a lo lejos, donde nadie más puede ver, notó algo totalmente diferente. Allí a lo lejos distinguió lo que parecía ser un paraíso, precioso, perfecto, un lugar en que el deseo por vivir crecía por segundos, un lugar imposible. Algo tan perfecto no lo alcanza una persona cualquiera y ella no era de las elegidas, nunca llegaría a serlo. Dio un paso, solo por ver si eso se iba, pero seguía allí, entonces vio que ese camino estaba lleno de trampas “es precioso, pero no pasaré ni de la primera, solo quedará como un precioso sueño”. Pensó para ella mientras le daba una última mirada. El miedo era más grande que el deseo.


Resignada de saber que nunca podrá en ese camino, decidió regresar de nuevo a su casa, a su aburrido hogar. Allí no pasaba nada interesante, siempre era la misma rutina, pero al menos estaba segura, no tiene que hacer caminos imposibles para lograr cada cosa. Pero de nuevo volvió ese lugar, deseó llegar hasta allí, lo deseaba y añoraba pero era imposible. Subió a su cuarto y se internó en la lectura de todos los días, se encontraba leyendo una distopía, envidiaba a esos personajes tan valientes. “Desearía ser como vosotros, sin miedo a nada, venciendo día a día  la muerte”.  Estaba demasiado ensimismada en la lectura que no se dio cuenta que alguien entró por su puerta.

- Qué haces aquí, creí que vendrías con nosotros, allí donde la vista no alcanza
Ella lo miró, era hermoso, no lo conocía, ni siquiera supo cómo llegó a su cuarto pero sabía de qué lugar hablaba, levantó la vista de su libro y soltó un suspiro, ella deseaba llegar a ese lugar. Claro que lo deseaba, pero era imposible, ella no es adecuada para ese lugar. 
- Es precioso, quiero ir allí, pero el camino no es fácil, está lleno de trampas
Aquél joven sonrió y se sentó a su lado, le tomó de las manos y sonriendo, sus miradas se encontraron. Tenía la tez del color de la nieve y unos ojos verde hoja que destacaban bastante. Esa sonrisa seguía allí. ¿No iba a hablar? Un largo silencio se formó entre los dos, ella resignada de no ser respondida se soltó y regresó de nuevo a la lectura. Después de un par de páginas, notó que el libro le fue arrebatado. Levantó la mirada y observó a aquel chico, sus manos tenían aquel libro entre manos.
- Nadie dijo que llegar allí fuese fácil. Cierto, hay trampas por todas partes, pero esas trampas cambian con cada persona. Tu camino empezó desde que el lugar se te mostró, ahora mismo estás dentro de la primera trampa.
Antes de que ella pudiese decir algo aquel chico desapareció provocando que aquel libro se cayese al suelo. Lo tomó y lo dejó encima de la cama, esas palabras resonaban en su mente una y otra vez. ¿A qué se refería con la primera prueba? No entendía nada. Miró las estrellas por la ventana, ya era demasiado. “Bueno, mañana otro día será”
Corría de un lado a otro, las palabras resonaban en su mente siempre las mismas palabras una y otra vez. ¡Cobarde!, ella decía que no lo era pero le ponían una prueba y la rechazaba por miedo. Corría, escapando de esas palabras, escapando de esa verdad.
Se despertó de golpe y sudando, cerró y abrió los ojos. Esa pesadilla de cierta forma le abrió la mente, cerró los ojos y pensó en la primera prueba. Vencer el miedo a realizar ese camino. Suspiró, y así en pijama y sin arreglar, regresó al bosque al mismo lugar de ayer, delante de ella, a lo lejos seguía aquel lugar. Cerró los ojos y recordó ese sueño “No soy una cobarde” tras pensar eso empezó a caminar paso a paso hasta el lugar.
1 prueba: vencer al miedo, el miedo es aquello que impide cumplir nuestros sueños. Para terminar el camino antes hay que empezarlo.

SUPERADA

Pero en ese camino habría más pruebas. Ya no podía mirar para atrás, ya era el inicio de esa aventura, el inicio de conocerse a ella misma. Respiró pausadamente varias veces, quería llegar a ese lugar. Comenzó a andar, de vez en cuando veía alguna que otra alimaña pero no les hacía caso. Después de una media hora caminando encontró una niña hermosa y a su lado algo horrible, las dos custodiaban un camino. Uno era hermoso como ninguno, el otro era oscuro y frío. Su primera prueba estaba en sus ojos, era elegir uno de ellos. “¡Que fácil! Está claro que tomaré el de la primera chica” Pensó para ella, pero en cuanto puso el primer pie en el comienzo un vago recuerdo llegó a su mente, unas palabras que le decía su madre.
- Mi niña, la belleza no importa solo el interior, a veces lo que más nos aleja es lo mejor. No te dejes engañar por las apariencias.
- Pero como sé, cual es la persona adecuada, no siempre la frase *cuánto más bonita más peligrosa* es cierta.
- Cierto, solo cierra los ojos y escucha a tu alrededor, dentro de ti encontrarás la respuesta.
Tras recordar esa charla que tuvo cuando solo tenía 10 años, dio un paso hacia atrás y cerrando los ojos dejó que la esencia de esos dos lugares llegase a su interior.
*El primero pese a ser hermoso, sus plantas eran venenosas y sus aguas contenían un ácido muy potente. 
*El segundo a pesar de su estado, sus árboles cantaban una nana si se acercaban a ellos y en esa oscuridad se podía ver como si fuese de día.
Abrió los ojos y miró a las dos niñas
- Recordé que no siempre lo que mejor estado tiene, es lo mejor. Tú eres tan hermosa como peligrosa, en cambio tu amiga a pesar de ser poco a agraciada si la conoces te da la seguridad. Así que elijo ese camino.
Las niñas sonrieron y le dejaron pasar hacia el camino indicado. Empezó a caminar de nuevo y tras unos pasos se giró, habían desaparecido. Tras caminar unos minutos notó en suave melodía que llegaba a sus oídos, era preciosa, había elegido el camino correcto.

2 prueba: Las apariencias engañan, hay que ver más allá, mirar en el interior y para conocer la esencia hay que verla desde el corazón.

SUPERADA

Siguió caminando y al final ese lugar se empezó a aclarar, de nuevo volvía a estar como al principio, pero ese lugar, aquel paraíso estaba más cerca. Ya le quedaba menos, pero era la hora de las tres peores pruebas. 
Siguió andando y al rato se encontró delante de ella un espejo. Se acercó a él y observó su hogar, a su madre llorando porque ya no estaba. Se sentía cruel, qué había hecho, ya tenía un paraíso en casa y quiso cambiarlo por algo mejor. Se derrumbó en el suelo, las lágrimas caían por su cara, se sentía egoísta. Poco a poco el sueño fue venciendo.
- Hija mía ¿Por qué lloras? 
- Porque te abandoné, abandoné mi hogar solo por ir a un lugar mejor
- Mi niña, no llores y centra tu mirada en el horizonte
Ella observó el lugar y allí a los lejos estaba su madre, su padre y todos ellos. Ya habían llegado, estaba viendo el presente.
- No lo entiendo, el espejo me mostraba que estabais en la casa
- El espejo te muestra el pasado, pero no debes dejar que te atrape debes correr, vivir el presente y dejar que el futuro llegue lleno de sorpresas.
Abrió los ojos, de nuevo en sueños, en recuerdos encontró la respuesta, aquel espejo le mostraba el pasado.
- El pasado siempre te persigue allí donde vas, corre detrás de ti  y te intenta atrapar entre sus cadenas. Ya me cansé de estar atrapada entre ellas, de mirar siempre atrás y por culpa de eso perder oportunidades. 
Miró al espejo y le dio una patada, se rompió en mil pedazos y le mostró el camino. Ya no había árboles, sólo un sendero y a lo lejos lo que parecía ser un jardín, el lugar al que se dirigía.

3 prueba: El pasado, pasado está, de él aprendemos los errores y lo aciertos pero no debemos quedarnos atrapados en él, hay que mirar al presente y esperar de forma paciente a un futuro desconocido.

SUPERADA

Empezó a caminar por aquel sendero de forma más rápida, al ver que en un buen trecho no pasaba nada comenzó a correr sin parar, pero cuando fue a llegar una chica le paró el camino. Amainó el camino y se acercó a ella. No daba crédito a lo que vio enfrente de ella. Su gemela, pero ella no tenía gemelas.

- ¿Quién eres?
- Soy tú
Se quedó un tiempo dubitativa, no entendía a qué se refería, ella no podía ser ella. La observó de arriba hacia abajo, eran idénticas. No entendía nada.
- Tengo que pasar
- ¿Estás segura de que ese lugar es para ti? Yo creo que no, no mereces ese lugar
- Pero pase el resto de las pruebas
- ¿Y?
No podía hacer nada, no podía vencer a esa chica, no tenía las fuerzas suficientes para vencerse a ella misma. Giró sobre los talones y empezó a caminar hacía detrás. Cuando iba por medio camino, de nuevo se le apareció aquel chico y empezó a caminar a su lado.
- ¿Por qué te has girado? Estabas muy cerca, esa es tu última prueba.
Y como la primera vez, tras decir esas palabras desapareció regresando a ese lugar tan ansiado para ella. Se giró y de nuevo estaba allí esa chica, allí estaba su otro yo. “Mi última prueba es vencerme a mí misma”. Respiró y empezó a caminar de forma segura de nuevo hacia adelante.
- ¿Qué haces aquí de nuevo?
- Cómo no me di cuenta antes, tú eres yo y por tanto yo soy tú, aquello que me dices son pensamientos que están escondidos en alguna parte de mi mente y tú has provocado que salgan a la luz.
La chica, esta vez se quedó callada pero algo raro le estaba pasando, se estaba aclarando, estaba desapareciendo.
- Tú eres mi última prueba, vencerme a mí misma, vencer esos pensamientos negativos que impiden que luche por aquello que quiero. ¡Ese lugar sí es para mi!
Tras decir esas palabras su otro yo desapareció. 

4 prueba: La persona más difícil de vencer es a nosotros mismos.

SUPERADA

Ella empezó a correr hasta llegar a ese lugar, lo había conseguido, había logrado vencer cada una de las trampas. Dio un paso al frente para internarse bien adentro.
- Veo que los has conseguido, todos confiábamos en ti. Ese camino te ha cambiado, ya estás de nuevo en este lugar, pero recuerda no solo deberás vencer este camino en lo que te queda de vida, tendrás muchos más y algunos serán peores y más largos que estos, pero para vencerlos recuerda lo que has aprendido aquí.
De nuevo desapareció. Fue a agradecer a aquel joven pero todo ese mundo se estaba esfumando, no lo entendía. ¿Tanto para nada?
Abrió los ojos de golpe pero era todo tan real… aun así ese sueño le dejó estas cuatro enseñanzas.
1. Vence siempre tus miedos.
2. Recuerda que las apariencias engañan.
3. Nunca te quedes atrapada en el pasado.
4. La persona más difícil de vencer es a uno mismo.
Se vistió y se dirigió a la escuela. Como siempre se puso a hablar con sus amigas hasta que llegó el profesor de castellano.
- ¡Silencio! Os quiero presentar a un nuevo alumno.
Todos se callaron en cuestión de segundos. Por la puerta entró el nuevo alumno. ¡Era él, el chico que estuvo en su sueño! Se acercó a ella y señaló la mesa que estaba a su lado.
- ¿Está ocupada?
- No, está libre.
- Felicidades por vencer el camino.

¿FIN?       

Tengo Bloglovin!!

30/6/13


¡Hola soñadores entre teclas!


Como todos sabéis, y si no lo sabéis, poneos las pilas: Google Reader desaparece. Así a partir de ahora y para saber cuándo alguien a quién seguimos actualiza, usaremos Bloglovin.

Pondré a la derecha unos botoncitos sociales con el enlace, para que vayáis ahí directamente, os registréis y me dejéis un comentario con vuestro link. 

Un beso a tod@s!!

P.D: Ya estoy trabajando en la segunda parte de Canela, os gustará (espero) ^^


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